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sábado, 23 de junio de 2012

Little house.

Y llegó el día, y con él, el final de 9 meses y algún día más. Sus momentos buenos y sus momentos malos: sus momentos. Sus detalles. Nuestro sitio. Nuestro trabajo. Ella.
Y esperar. A ver como unos desconocidos se sientan allí, en nuestros sitios, con ella. Y nosotros, con otro desconocido. 
Nuestra pequeña casa. Lágrimas suyas y nuestras. Pero sus lágrimas y la voz quiebrada son lo que más rompe el corazón.
Su carta. Y su sensibilidad. Largas esperas a que entrara por la puerta tan solo por verla sonreír. Aquella sonrisa que te hace sentir bien.
- Nos queda toda una vida - dice ella, con los ojos vidriosos. Y tiene razón.
Pero en mi cama, solo se derraman lágrimas. Se hace echar de menos más que nadie. Y se hace querer infinitamente.
Pero nunca me voy a cansar de decir que aunque nuestro momento haya terminado, somos infinitos y todo lo que hemos vivido, es infinito.
A. es infinita.
 
 
 

1 comentario:

  1. ¡TODA UNA VIDAAAAAA...! Para sonreír, soñar, ser feliz, acompañarnos en un camino que jamás se acaba: el de la misma vida. Sólo puedo decirte un gran GRACIAS en mayúsculas, negrita, marcado en fosforito... Esa "little house" sois vosotr@s y hace que nos sintamos familia... ¡qué precioso! Es una canción muy acertada y linda...
    ¡Ay! Es hora de que los recuerdos vayan pintando el arcoiris de este año con tonalidades alegres porque así han sido estos 9 meses...
    To just E. from A. LOVE!

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